Hoy día la alimentación es algo que va ocupando puestos más prioritarios en nuestros planes a corto plazo. En ocasiones descuidamos nuestra forma de comer y esto nos conlleva a malos hábitos alimenticios que a largo plazo nos pasarán factura: sobrepeso, obesidad, hipertensión, problemas cardiovasculares, problemas óseos etc... Por eso en mi escuela no sólo nos interesamos por el fabuloso mundo de la gastronomía como parte cultural de nuestra sociedad, sino en la alimentación y la cocina desde el punto de vista saludable, equilibrado y nutricionalmente correcto. Desde edades tempranas una mala alimentación nos dejará marcados para el resto de nuestra vida, este problema lo tenemos que afrontar desde los primeros signos de alimentación desequilibrada y no esperar a que llegue la obesidad para hacer la dieta, sino llevar una buena dieta, equilibrada y sana, para evitar la obesidad y la malnutrición. Comer bien no significa comer solo ensalada y alimentos a la plancha, sino comer de forma variada, en cantidades moderadas y tomar los alimentos lo más natural posible. Una alimentación equilibrada es aquella dónde no suprimimos ningún alimento ya sea del grupo de los hidratos, las grasas o las proteínas; y aquella dónde tomamos las raciones recomendadas y detalladas en la pirámide nutricional. Es diferente el caso en personas con una patología concreta dónde su alimentación se ve variada (diabetes, colesterol, problemas cardiovasculares, hipertensión, celiaquía...) también en esta escuela prestamos especial atención a estos grupos e intentamos enseñarles a comer de forma adecuada a su problema, haciendo que su alimentación sea un poco más variada y divertida sin que por ello deje de ser sana. 

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